¿Y después del estado de alarma?

Son momentos complicados para todos, sin excepción, unos piensan que ya ha pasado todo, y otros aún siguen con el miedo en el cuerpo.

las cifras de infectados por el Covid y el número de fallecidos ha disminuido de manera drástica, tanto como que a día 1 de junio no ha habido fallecidos en España, ¿deberíamos de celebrarlo?.

No será sencillo acabar con el virus, a veces tomar conciencia de ello tiene sus consecuencias. El no saber que va a ser de nuestras familias y amigos, qué pasa ahora con nuestros sueños y los planes de futuro.

Nos ha cambiado la vida, y asumirlo es el primer paso, recuerdo cuando escuché que el paciente Julio L. Había salido de la UCI tras 57 días, convirtiéndose así en el periodo más largo de ingreso en la unidad de cuidados intensivos, un gran éxito y mi más sincera enhorabuena a él y su familia, por supuesto mi admiración para todos esos profesionales del Hospital de Torrejón que con su dedicación han sido capaces de curar a tantos pacientes.

Llegados a este punto, te planteas porque no han tenido la misma suerte las familias de todos los fallecidos, o incluso de los que ni siquiera llegaron a ingresar en UCI, o los pacientes que no pudieron ser conectados a un respirador. No todo ha sido tan sencillo como parece.

Sigue habiendo una gran falta de información que nos ayude a entender que ha pasado esas semanas en las que todo estaba colapsado y parecía que no éramos capaces de controlar esta enfermedad, bien seas sanitario o no es algo que ha costado mucho afrontar y aceptar que las personas se estaban muriendo.

No se que pensaras de todo esto, pero yo he echado en falta por parte de los medios de comunicación una mayor complicidad con todas esas personas que han perdido a alguien. Ahora que parece que todo esos momentos han pasado, miramos atrás y nos damos cuenta que no estamos todos los que éramos, y que ya no somos los mismos.

No se que pensarás tú, pero el optimismo que estamos recibiendo tiene que ser controlado, que no olvidemos a todos aquellos que no tuvieron la suerte de Julio.

Este es mi pequeño homenaje a todos ellos.

Juan R. Carrasco Martínez.

Fisioterapeuta.

Osteopata.

Master TMO en el tratamiento del dolor.